Un cine debate y muchas preguntas.
Hoy vimos una película que se llama Das experiment. Está basada en un caso real, acerca de una investigación que se realizó en EE.UU. Un grupo de voluntarios fue encerrado en una cárcel ficticia, y otro grupo hizo las veces de carceleros.
La versión que nosotros vimos es alemana, y hay otra hecha en EE.UU. Los chicos de Basta, la agrupación que organiza los encuentros de cine debate, eligieron la alemana por lo mismo que la habría elegido yo, supongo: la yankee es eso, una película yankee=una caca.
La peli relata algunas miserias de la especie humana. Pero en vez de escribir mi opinión, reproduzco algunas de las ideas que salieron en el debate:
- A cualquier boludo le das un uniforme y hace lo que quiere, lo que termina derivando en abuso de poder.
- La impunidad de hacer cosas brutales porque nos sentimos amparados en una orden que viene de “más arriba”.
- Y eso llevó a pensar en la obediencia debida, en nuestra última dictadura…
- A lo que puede llegar un grupo de personas cualquiera en situación de encierro.
- Cómo los que tienen el poder buscan dividir, dividir para aumentar su propio poder, dividir para enfrentar y dominar.
Y el debate se fue bifurcando, y ya no hablamos sobre la película en sí sino sobre muchas cosas más, había un compañero de Catamarca, que nos contó sobre la lucha contra la megaminería en su comunidad, y fue muy interesante escucharlo de primera mano.
Se habló sobre la protesta social, el debate sobre “los métodos”, buscar métodos de protesta que no afecten a los trabajadores (corte de rutas y calles, etc) … Ya escribiré una entrada sobre ese tema, cuando lo piense mejor.
Sobre el rol de los poderosos, sobre el papel del dinero en la sociedad, sobre los grupos de personas y las reacciones que cada uno tiene frente a un mismo hecho… Sobre los líderes, y lo que acarrea su existencia.
Pero volviendo a los que nos dejó la película, me quedo con algunas preguntas o reflexiones:
¿Realmente cualquier grupo humano, llevado al límite, reacciona de esa manera? En algún punto esto me resulta aterrador; pensar que yo misma, y quienes me rodean, tenemos adentro esos monstruitos y que pueden salir si se los estimula de la manera correcta…
Por momentos se me ocurre que existe también la reacción opuesta: la solidaridad. Creo que, ante una amenaza, ante la desgracia, ante el límite, la solidaridad existe. Se me ocurre pensar en los vecinos organizados en contra de la Subestación, en las asambleas barriales allá por el 2001, en todas las movidas comunitarias, en la gente de Famatina, Tinogasta, Andalgalá…
Muchas cosas disparó la peli, personalmente me dejó picando otra pregunta: no creo mucho en la obediencia debida, creo que todos somos responsables de nuestros actos, pero: ¿hasta dónde la responsabilidad es del líder y desde cuándo empieza a ser del que acata? ¿Hasta dónde podemos decir que todo es culpa “del sistema”, y cuándo nos empezamos a hacer cargo? Si hasta reconocemos que los gobernantes están manejados por otros que están más alto, si siempre buscamos a alguien un poco más arriba, si ese titiritero siniestro parece no tener cara… ¿no será que ese discurso es muy cómodo?